Futboleramente hablando.
Son las 12 de un domingo, si la pea del sábado te deja, o si ya dormiste suficiente, es hora de ir a recuperar energías con una sopita, se acerca la hora de agarrar el celular y llamar a los panas de tu pasión, de cuadrar la hora de la salida y ver a quien le toca manejar o quien tiene la nave disponible para ir al estadio. Buscas la franela y los pantalones mas viejos que tengas. Al colocarte los colores de tu alma, tus sentidos se aferran al pitazo inicial. Llegó la hora de salir de la casa, le doy un beso a mi esposa y me escapo a uno de los momentos más emocionantes de la semana. Estoy en el estacionamiento del edificio y aparecen ese poco de panas con sus franelas amarillas y marrón los colores de nuestra alma. Los que me han acompañado siempre, el borrao, el chery, el toni WII, son los panas que han estado en las buenas y en las malas de nuestra tribu. Las gradas comienzan a calentarse, las barras que han crecido mucho desde nuestros tiempos, cantan y cantan y cantan, nosotros buscamos la manera de tomar algo de alcohol porque en nuestra cancha está prohibido, siempre lo logramos, nuestra sangre termina cubierta de pilsen.
Los chistes y los cuentos de lo que a alguno de nosotros le pasó en la semana pasan a ser el entretenimiento antes de comenzar el partido. Salen nuestros héroes desde niños, los nombres no son los mismos de siempre, pero si su objetivo, ganar al rival de turno. Siempre fuimos un equipo pequeño pero con una garra indomable, eso ha cambiado con el tiempo, como afición se nos respeta, como equipo uno de los mejores clubes del país. Ya no es solo ver "un juego de fútbol el domingo", es transformar tu entorno y volverte un loco más, pierdes tu cordura, gritas y saltas como jamás lo harías en tu oficina (claro menos "el borrao"). Comienza el juego y ahora solo somos sombras, lo único que importa es lo que sucede en el gran rectángulo verde, es la pasión es el amor por tu equipo, es mi Trujillanos. Nos encanta ganar, estar de primeros, pero lo importante es estar en el estadio, irse despues de todos y ver como nos apagan las luces para poder sacarnos de nuestra segunda casa. Es un espacio en nuestras vidas, es un hogar más, es sentirse como en en cielo. Claro futboleramente hablando.
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