martes, 9 de enero de 2018

Bitácora de una Infección



Bitácora de una infección.

Es primero de enero 2018, comienza un nuevo año, se trazan nuevas metas, pese a la crisis venezolana todos se llenan de optimismo y fe, se acerca la fecha para adorar al Niño Jesús de Escuque y para recibir de nuevo a la Divina Pastora que sale de Santa Rosa para visitar Barquisimeto. Trasnochados y extrañados por no haber visto ni escuchado pirotecnia como en años anteriores, (como en todos y cada uno de nuestros años vividos), solo se comenta, solo se dice cuando saldremos de esto. Los que viajaron retornan a sus casas unos llenos de alegría y otros con mucha tristeza, otros simplemente vieron el rostro de sus seres queridos transformados en código binario.
El dos de enero, nos dimos cuenta en nuestro caso, que no solo retornábamos a nuestra casa los que fuimos a compartir con unos familiares, sino que venía un visitante ajeno un polizón y aunque viajaba en el mismo carro, venía incrustado en la piel de uno de nosotros, sin percatarnos que nos haría conocer la verdadera realidad de Venezuela.
El tres de enero, pude ver como una simple picada (creemos que de un zancudo) comienza a aumentar significativamente de tamaño, dejando de ser un simple punzón a una enorme y rojiza de mucha comezón, pero que a nuestros ojos solo ameritaba una “cremita para la piel”.
Llegó el cuatro de enero hace cuatro años un día de mucha felicidad para la familia, pues se celebraba el cumpleaños del viejo Carlos Silva quien no  se encuentra con nosotros pero al que le debemos gran parte de lo que somos, hoy nos levantamos pensando en una misas por su eterno descanso; de repente todo cambio, el visitante que irritaba la piel crecía de manera despiadada, una simple picada prendió la alarma de la familia, requiriendo los servicios de un doctor, pero como en el país ya casi no trabaja la primera semana de enero, decidimos llamar a viejos conocidos y amigos galenos que pudieran guiar a través de este rojizo y molesto viaje.
No nos atendió uno, nos visitaron dos y nos recibió otro y todos con un mismo y tajante diagnóstico, una celulitis causada por una picadura infectada a la cual hay que atacar inmediatamente con antibióticos, medicamento muy común y económico para tratar infecciones (bueno así era en la Venezuela bonita). Aparece una lista de nombres como si se tratara la lista Schindler donde se leían varios medicamentos antibióticos para atacar rápidamente la infección; comienza la primera cruzada a través de todas las farmacias de la urbe valerana; redes sociales y servicios de mensajería instantánea para encontrar el medicamento. Así como se imaginan simplemente no había sino uno que otro de la lista a muy alto precio y que no atacaba directamente al indeseado visitante de la piel. Al fin con por lo menos una opción se dio inicio a un tratamiento efímero que nos tranquilizó un poco, solo un poco. Al llegar la tarde de este cuarto y soleado día de enero nos dimos cuenta que la mancha seguía en aumento y debimos llamar a los doctores que de nuevo nos atendieron y que nos ayudaron con un tratamiento intravenoso el cual simplemente no funcionó, tomando la decisión de llamar a nuestra desde hace unos años corredora de seguro para ir a una clínica.
“En efecto su póliza está activa puede disponer de ella pregunte en su clínica de preferencia si nuestra compañía está autorizada y proceda, les recuerdo que el monto de dicha póliza cubre doscientos cincuenta mil Bolívares y el exceso es de hasta dos millones ochocientos” (para enero de 2017 eran 20 días de clínica). Toca asumir el gasto pero… en efecto no hay tampoco medicamentos en las clínicas, pero y ahora ¿qué hacemos? Lo que está haciendo todo venezolano de cualquier estrato social, llamar amigos para ver ¿cómo se resuelve?, después de llamada y llamada visita y visita, caímos en un centro asistencial público donde en efecto había el antibiótico necesario para tratar al visitante, los cuales en otrora te los entregaban (pero también los podías comprar muy económicos) con la condición que debíamos ser hospitalizados. Pensando en nuestra salud y previniendo daños mayores accedimos a la misma, siendo tratados de la mejor manera, con el mayor espíritu vocacional y de servicio, no lo podemos negar fueron muy atentos, diligentes y colaboradores, salvo alguna que otra mínima excepción en la regla. El día que debimos estar en la misa de nuestro Carlos Silva, nos hospitalizaron y comenzamos el combate contra el infeccioso amigo. Llegamos a un cuarto público de 6 camas de hospital, veíamos caras de resignación similares a las nuestras, personas acostadas, sentadas paradas, todas pendientes de resolver sus problemas, solo pensábamos sin cesar, que ya estábamos recibiendo nuestra propia “dosis de patria”, algunos detalles más que contar pero se los dejamos para el día cinco.

Día cinco de enero, primer día en nuestro nuevo cuarto, un baño público para las damas del lugar, para todas, donde no existe papel higiénico como es costumbre en todas partes de nuestro país y mucho menos jabón, donde el piso está siempre mojado y su sistema de evacuación de agua está directo, en el que solo se “baja” con un “pote” descubierto lanzándole agua desde arriba para que la gravedad ayude al cometido; personas de mantenimiento ayudan a su limpieza pero igual siempre está “encharcado”. Personas adultas visitan este viejo baño algunas acompañados por sus familiares por su situación u otras simplemente se valen por sí mismas. Condiciones totalmente insalubres pero “eso es lo que hay”, algunos hombres se cuelan para ir a esa misma sala sanitaria sin importarles la imagen de una dama que está pegada la puerta, otros si van a su baño que por cierto en peores condiciones que el anteriormente descrito. Las camas del cuarto son modernas pero ya no funcionan bien, en su gran parte eléctricas pero todas se manipulan manualmente, en algunos casos unas sillas plásticas para los acompañantes de las personas enfermas, donde seguramente pasarán la noche recostados a los pies de su familiar.
Este día cinco era el segundo de tratamiento intravenoso, el antibiótico comenzaba a recorrer nuestras venas, y como debía ser la muy enrojecida pierna comienza a retomar su color natural los 23 cms de diámetro de la parte afectada comienza a sanar muy lentamente. El personal que cumple cabalmente su trabajo nos trata de manera muy amable y respetuosa, dejándonos incluso otra cama que estaba libre para no usar esa incomoda silla plástica para pasar no sabíamos cuantas incomodas noches.
Nos encontramos personas con diferentes cuadros clínicos, pero con nuestra misma situación, la mayoría con recursos para solventar una enfermedad que podría tratarse en casa pero que la crisis medicinal te prohíbe, que simplemente te separa de tus hijos por unos días y que sin querer te muestra la realidad del país, nadie a pesar de ser una institución pública habla a favor de los que dirigen nuestras tierras, por el contrario todos hablan muy mal de ellos incluso a sabiendas que el tratamiento que recibimos es pagado por ellos, como debería ser en un país como cualquier otro sin distingo de raza, color o abolengo.  
El día 6 de enero, ya recibíamos la tercera dosis de medicamentos, cada 6 horas el preciado fármaco se mezclaba en nuestra sangre mejorando cada vez más la herida y eliminando poco a poco al malquerido visitante. Cada día sentíamos más ganas de salir de allí, odiábamos esa única sala de baño sin ducha, puesto que está estaba en otra sala donde no había luz, o te bañabas con una linterna, a oscuras o simplemente dejabas la puerta abierta para ver como lo hacías. Conocimos amigos, contamos historias, dramas, chistes y sentimos dolor ajeno, se repetiría constantemente todos los días siguientes, los olores nauseabundos los combatíamos con vinagre.
Era siete de enero nada cambiaba la luz era encendida entre 5:30 am a 6:00 ya todo nos parecía a un campo de concentración o peor aún a un hospital de guerra, eso sí con una atención para quitarse el sombrero pero como dijimos anteriormente con algunas excepciones que suponemos de trabajadores de la nueva camada queriendo mostrar su autoridad dejando entrever su inexperiencia de relaciones públicas.
Ya el ocho de enero teníamos posibilidades del Alta pero el médico tratante sugirió un día más de antibióticos, no rechazamos la oferta, puesto que la herida no había sanado en un 100%, se nos pedía un tratamiento oral que gracias a Dios conseguimos a través de las redes sociales a través de una amiga; pero el hastío era cada vez mayor y el personal que recibiría esta noche fue el que nos pareció no tocaba al mismo son que los anteriores, esa noche la vía se dañó, ya había pasado en ocasiones anteriores y la persona encargada de pasar el tratamiento, de forma troglodita trató de pasarlo rápidamente infiltrando la vena y causando dolor le apodamos “el matasano”.
Hoy nueve de enero, esperábamos el alta, saldríamos de ese sitio de gente humilde, amable, colaboradora pero al estilo de la guerra, nos ganamos al personal de vigilancia a punta de galletas y arepas que llevábamos para alimentarnos, al fin apareció la Dra. A la cual le agradecemos su dedicación, humor, solidaridad y fidelidad al juramento hipocrático, también a los doctores amigos que siempre estuvieron pendientes, al más joven y al más viejito conocedor de secretos y símbolos. Nuestros amigos que se acercaron para ver irse al polizón de nuestra piel y a la bioanalista que siempre ayudó a que todo fuera más fácil.
Hoy nueve de enero, terminamos de recibir nuestra dosis de patria que nos dejó muy claro y le decimos   muy sinceramente y con mucho terror “o corremos o nos encaramamos”.

René Silva

viernes, 27 de octubre de 2017

Y pasaron los dias. 


Días pasaron de tu infancia de felicidad, de pequeñas mentiras que disipaban tus travesuras o el gastar el dinero del “vuelto” para comprar los “vaca vieja”.  Días pasaron de tener un sueldo digno, un lugar seguro y un hospital limpio con medicamentos e insumos para atenderte a ti o a tus familiares. Días pasaron de aquella vuelta a Trujillo en la Av. Bolívar de Valera cuando la guardia nacional velaba por la seguridad de los transeúntes y el uniforme infundía el más grande respeto por quienes lo vestían, castigando con un “planazo” a quienes cruzaban por apuro o juego la vía de los ciclistas. Días pasaron cuando sacabas las sillas de tu casa para sentarte en la acera de la calle iluminada hasta altas horas de la noche para conversar con los vecinos o saludar al conocido que pasaba. Días pasaron que el mecánico compraba los repuestos y te los incluía en la mano de obra, que los anaqueles estaban abarrotados y que aunque ganara sueldo mínimo podías  comprar una casa o un carro. Días pasaron del verdadero valor de la amistad, del apego a la moral y las buenas costumbres, del servicio de darle el puesto a la mujer o a los ancianos en las busetas, el ayudar sin recibir, el correr de la viveza criolla. Pasaron los días de poder viajar de noche por las carreteras iluminadas de nuestra bella Venezuela, de pararte en cualquier sitio sin miedo, de cambiar un caucho en la madrugada en compañía de tu familia; pasaron esos días de reencuentro con tu familia, de comprar regalos para todos y para los más necesitados; cada día las lucesitas navideñas de tu casa son menos o ninguna, tus familiares se esfumaron en la búsqueda del sueño americano o porque lo quiso Dios subieron esa escalera al cielo por falta de medicamentos. Los días siguen pasando y toca abrirte un nuevo hueco en tu correa,  te faltan proteínas, te falta calor humano, te faltan muchas cosas. Los días pasan y tu instinto de supervivencia te lleva a hacer labores impensadas, te llevan al extremo a la zozobra, al “taquitaqui” del corazón cada día es mayor, aumentan los dolores de cabeza, tu ropa poco a poco se desgarra y nace un nuevo hoyo en tu zapato, la música yo no suena igual mientras los días pasan, las nuevas fronteras, el refugio y hasta otras lenguas ahora son tus metas. Los días están pasando y ya no reímos ni bailamos al son que nos gusta, lo intentas, lo buscas lo quieres pero simplemente no lo alcanzas. Tus días están pasando y solo pocos encuentran la claridad, tú en cambio no lo tienes nada claro. Al pasar los días solo te queda refugiarte en el ser supremo, en orar a Dios para que regrese la luz a tu casa, a tu trabajo o simplemente a toda tu vida. Mientras pasan tus días te pido que no desmayes, que luches, que mires al frente y trates de construir tu futuro sin dañar a nadie, rie llora, juega, baila. Aunque los días pasen el mañana se construye desde hoy, ayuda al que lo necesite, dale de comer al hambriento un poco de lo tuyo, dale agua al que tiene sed y vuelve hacer el mismo que eras antes de que pasen más días. 

René Silva

sábado, 22 de junio de 2013

El Legado de mi padre y sombrita para papá



(Legado, en derecho, es una forma de transmitir bienes o derechos tras la muerte de una persona (mortis causa)).

Legar, dejar ir, desprenderse… pues en lo absoluto, me importa un bledo lo que la suciedad,  (perdón) la sociedad piense sobre el tema yo no quiero tener un sentimiento de desprendimiento, en lo absoluto, ahora es  cuando más presente está, ahora es cuando todo lo que pude aprender de mi maestro samurái tiene que estar  en el escalón de la prioridad es decir “ahora” “en este momento.”  Cuando asumo que hay un legado asumo que mi padre ya no está y que me dejó muchas cosas, pues la verdad yo asumo que su cuerpo ya no está y que no puedo verle caminando  pero mi mente hace que pueda ver las cosas de manera distinta, hablamos, sonreímos y continúa vivo. 

Lloré porque se fue mi padre y la ley de la suciedad (perdón otra vez) de la sociedad y la vida es llorar a sus muertos.  Pero no me deja un legado porque simplemente está aquí conmigo. Las cosas se ven desde otra perspectiva y cuando voy a hacer cualquier diligencia pareciera que “el misio” mueve las teclas para que no sea tan estresante ni tan engorroso como suele ser aquí en  Venezuela. Ahora les voy a decir cuál es el  verdadero “legado que deja un ser querido” parafraseando al ya desaparecido humorista  y polifacético Jorge Tuero en uno de sus personajes de la desaparecida pero nunca olvidada Radio Rochela “sombrita para papá” ; refiriéndose a la gran cantidad de permisos burocráticos que debía sacar y oficinas del gobierno que visitar, para el que el personaje pudiera  sembrar un arbolito en su jardín que le diera sombra. Igual pasa en la vida real donde los familiares para poder obtener en el caso de su esposa (“mi amá”) los beneficios que por ley le corresponden. De la funeraria pal cementerio, del cementerio pal seguro, del seguro pal seniat, del seniat, pal tribunal, del tribunal de vuelta pal seniat, del seniat pa la alcaldía, de la alcaldía pal seguro del seguro…  y sombrita para papá”.  

  
El legado pasa a ser de un beneficioso sin fin de bienes o derechos, incluso de aprendizajes sin concluir,  a un engorrosísimo sin fin de trámites legales que ponen los pelos de punta a cualquier Juan Bimba y que menos mal que no hay fortunas ni herencias de por medio porque si no, hasta Miraflores seguramente te van a hacer parar. 

Ahora me contradigo; mi legado es de amor, de esperanza y de lucha, porque el pure se fue pa’ mejor vida luchando porque Venezuela cambiara de gobernantes y ese si es una de mis más grandes misiones, además del respeto y la colaboración por el prójimo, el profundo afecto familiar y su calor de ser humano a través de sus memorables chistes y canciones de humor con el que conquistó a Consuelo y a innumerables amigos incluyendo a mis panas.
Ahh y lo que si considero un legado  es el humor, no eres hombre de lutos, yo tampoco; soy hombre de bromas y risas y así será siempre.  Y ahora cambio el slogan del  gobierno por uno que me parece mejor en estos tiempos; antes era: “ahora Venezuela es de todos” y actualmente preferiría “ahora Venezuela es de colas”, colas en las que estaremos juntos por siempre, hasta que Venezuela despierte y tengamos “sombrita para papá”

Pa´ti papá pa' tí. 
René Silva  "La Rana"

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Salud…!


Hoy brindo por quienes nos cuentan un cuento, hoy brindo por quienes quieren ser y no lo son, hoy brindo por ti mi amada esposa, hoy brindo por mi hija, por mis padres y hermanos, hoy brindo por esa nueva bella familia y una nueva hija, hoy brindo por haber dejado atrás las malas vibras, hoy brindo porque no podrán hacerme más daño, hoy brindo por mi nuevo blindaje, es más fuerte que el odio y más comprensible que el amor, Se queda atrás una historia de histeria, marcada por la maldad y las malas vibraciones, por rencores sumisos en el olvido por despertares inquietos a causa de épocas de sueños rotos y anárquicas vivencias. Hoy bastó una luz para dejar de sucumbir en el horror, hoy se vislumbra un camino lleno de amor y de paz, de fe y de total desconfianza, hoy salen de casa todos esos fantasmas, hoy le damos la bienvenida al nuevo ser, al renacer, al presente, a la destrucción masiva de un pasado perverso, hoy la cancha luce un verde resplandeciente, nada ni nadie podrá devastar la nueva pared. La tormenta parecía eterna pero no era así, era solo una sombra apegada cubriendo la felicidad, se desvanece poco a poco puedo ver el sol, el cielo y las estrellas, puedo ver como se rompen los hilos malvados de la oscuridad, no pertenezco a nadie, solo a quien quiero pertenecer y esa es la fuerza que me renueva, que me lleva al camino amarillo, llegó el momento de tomar el desvío para caminar iluminado por la luz. La mayoría tendrá que quedarse, yo caminaré rápido y seguro, yo buscaré el nuevo sol, nadie podrá detenerme, ahora soy imparable, ahora estoy con Dios y Dios está conmigo, enemigos vestidos de traje de hipocresía, enemigos llenos de mierda, solo eso son y serán pura mierda.
Igual brindo principalmente por ellos, por mis enemigos, que para mí no lo son, pero sé que yo si para ellos. Se les acabó su viaje en mi desesperanza, se les acabó el disfrute de mi debacle, comienzo a escalar el muro para llegar a la cima, solo que muy pocos podrán verlo, y allí estarán solo quienes nos amamos y nos respetamos, solo soy y quiero ser quien brinde por todos ustedes, así que salud… por un mundo mejor pero bien lejos de la maldita envidia….! SALUD..!

martes, 5 de octubre de 2010

Hoy no es un día Alegre


Hoy no es un día alegre, es un día como cualquier otro, donde los rojos y los azules discuten por quienes son mayoría y su vez por obtener una cuota de poder en cualquier ámbito. Mi selección nacional no encuentra el rumbo, mucho menos el presidente de turno, las empresas que generan superávit y de prestigio son expropiadas sin ton ni son. Familiares y amigos luchan por obtener beneficios de la empresa privada y al obtener un logro por su buen desempeño simplemente son lanzados a la calle como perros por sectores gubernamentales que pasarán a ser dueños y como ha venido sucediendo desintegrando poco a poco a empresas que algún día fueron de las más productivas de país. No señor hoy no es un día alegre, hoy veo a miles de trabajadores protestando porque está perdiendo lo que ganaron con su esfuerzo, con sus estudios o simplemente con el sudor de su frente, hoy se les deja atrás y el rojo ahora representara el color de su puesto de trabajo. No es un día alegre, la señora de la esquina no le alcanza para pagar el alquiler y eso que su marido trabaja doble turno, sus hijos cada vez se descarrilan mas y es casi seguro que estén mas cerca del jíbaro de la otra calle. Hoy no es un día alegre, salí a caminar temprano para ver a mi madre, solo comentamos noticias malas, llenas de odio y de rencor, llenas de impotencia, basura por doquier, huecos en nuestras calles, la lluvia desata su fuerza y deja sin hogar a muchas personas y la desidia es el pan de todos los días. Que indolencia, que impotencia, que tristeza saber que todos quieren ver un bello día donde todo lo que se comenta sea bueno, donde te alcanza para comprar la medicina, el repuesto de tu carrito viejo o simplemente 3 Bolívares de pan para que tu familia coma tranquila. Para nada es un día alegre, hoy el humor no corre por mis venas, hoy no puedo decir chistes, solo improperios, hoy me siento joven pero cansado, hoy me siento triste, hoy no me siento alegre, nadie hace nada para vernos reír, solo nos hacen llorar y sufrir, solo los poderosos ríen, solos los que disfrutan del mal ajeno gozan, solo los que te ven tirado en la lona disfrutan. Ahora me siento abatido, pero sólo porque hoy no es un día alegre, hoy es un día triste, pero estoy más que seguro que mañana será el día más feliz de mi vida, no solo para mí sino para todos mis coterráneos, porque muy pronto las cosas han de cambiar. Lo que pasa es lo mejor, lo malo será una lección para mañana, lo bueno siempre seguirá siendo bueno, y aunque hoy no sea un día alegre, mañana ya no será un día triste.
René Silva

miércoles, 10 de marzo de 2010

Futboleramente hablando.

Son las 12 de un domingo, si la pea del sábado te deja, o si ya dormiste suficiente, es hora de ir a recuperar energías con una sopita, se acerca la hora de agarrar el celular y llamar a los panas de tu pasión, de cuadrar la hora de la salida y ver a quien le toca manejar o quien tiene la nave disponible para ir al estadio. Buscas la franela y los pantalones mas viejos que tengas. Al colocarte los colores de tu alma, tus sentidos se aferran al pitazo inicial. Llegó la hora de salir de la casa, le doy un beso a mi esposa y me escapo a uno de los momentos más emocionantes de la semana. Estoy en el estacionamiento del edificio y aparecen ese poco de panas con sus franelas amarillas y marrón los colores de nuestra alma. Los que me han acompañado siempre, el borrao, el chery, el toni WII, son los panas que han estado en las buenas y en las malas de nuestra tribu. Las gradas comienzan a calentarse, las barras que han crecido mucho desde nuestros tiempos, cantan y cantan y cantan, nosotros buscamos la manera de tomar algo de alcohol porque en nuestra cancha está prohibido, siempre lo logramos, nuestra sangre termina cubierta de pilsen.
Los chistes y los cuentos de lo que a alguno de nosotros le pasó en la semana pasan a ser el entretenimiento antes de comenzar el partido. Salen nuestros héroes desde niños, los nombres no son los mismos de siempre, pero si su objetivo, ganar al rival de turno. Siempre fuimos un equipo pequeño pero con una garra indomable, eso ha cambiado con el tiempo, como afición se nos respeta, como equipo uno de los mejores clubes del país. Ya no es solo ver "un juego de fútbol el domingo", es transformar tu entorno y volverte un loco más, pierdes tu cordura, gritas y saltas como jamás lo harías en tu oficina (claro menos "el borrao"). Comienza el juego y ahora solo somos sombras, lo único que importa es lo que sucede en el gran rectángulo verde, es la pasión es el amor por tu equipo, es mi Trujillanos. Nos encanta ganar, estar de primeros, pero lo importante es estar en el estadio, irse despues de todos y ver como nos apagan las luces para poder sacarnos de nuestra segunda casa. Es un espacio en nuestras vidas, es un hogar más, es sentirse como en en cielo. Claro futboleramente hablando.

sábado, 31 de mayo de 2008

Mi vida por una mataperro




Después de la tormenta viene la calma o tal vez después de la curda (la misma del escrito de la semana pasada) viene la arepa. Hay sendos caminos que te llevan a ella, la av. Bolívar o la av. 6. Todo los caminos conducen a Roma pero en estas siete colinas van directo a una gama de sabores mezclados entre si como piezas que jamás encajan, tal como lo reza Cerati en sus colores santos. Es un rito después de ese barranco llegar antes de que muera el aguacate o la carne “mechada”; nos mata cuando Caracas nos dice con su dialecto capitalino “murieron padre será pa’ mañana” eso es casi un golpe en el hígado que ya viene trastocado de tanto libe, solo queda bajar o subir teniendo en cuenta que el límite es la Eloísa Fonseca para disfrutar de nuestras autóctonas mataperros. Quién fue el creador? NPI lo cierto es que yo nací comiendo las de Felipe con una “frescolita” de su expendedora automática (pura tecnología) y si no le pones picante no eres un hombre te dicen los que se bajan del taxi o del carro del pana que nos dio la cola. ¿Quién no ha visto a las hembras de la crema y nata valerana deborándose una arepilla con su vestido de gala y su peinado de doscientas lucas?, o al ejecutivo que después de la reunión lo mata el hambre y mete su corbata en la cuajada trujillana revuelta con mayonesa. Pero la historia no es solamente nocturna en las tardes hay quienes a golpe de cuatro se vuelcan en masa a la calle 10 para experimentar con las arepas del gordo (en un tiempo mis favoritas) donde cual restaurant existen mesas y la cocina es el simple carrito de mataperros con su molde doblado y negro de tanta candela causado por las hornillas improvisadas con una bombonita estilo camping. Hay para todos los gustos por ejemplo Ramón el de la esquina de Edivica III tratando de competir con las inconfudibles mataperros saca de su cava “Coleman” las redondas de una bolsita plástica pero esta vez teniendo la oportunidad de escoger entre 3 sabores: chicharrón, pollo, o carne “mechada” donde su tope es de una lonja de jamón de espalda y dos cucharones de queso rallado. Estas variaciones de última hora no cambiarán la autenticidad de una buena mataperro mortadela, tomate, carotas, carne, cuajada, carne “mechada”, mayonesa, son los ingredientes más llamativos, teniendo en cuenta el envase de plástico “tupperware” con una cuchara de mango doblado para darle el picante sabor a la arepa. No importa si fue una o dos, o el filo era tan grande que te metiste hasta cinco; lo importante es que nadie absolutamente nadie que viva rodeado de estas montañas puede decir que no se ha mandando una mataperro y si estás leyendo esto y no te has engullido la primera, ve entonces corriendo a buscar la tuya antes que se acabe el aguacate o la carne “mechada” y si no lo hiciste o dudas en hacerlo, prepárate para salir de nuestra historia, la historia de Valera y sus famosas MATAPERROS.